Alimentarse y alimentarlos bien. Todo un reto

-Abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes! -Son para verte mejor, niña mía.”
Charles Perrault. Caperucita Roja. Fragmento

Todos conocemos la historia de la caperucita roja, todos recordamos de alguna manera la escena en la que caperucita cree que su abuelita ha sufrido alguna especie de mutación que le ha transformado y llena de curiosidad inicia un interrogatorio con el fin de entender la nueva condición física de su dulce abuelita; todos sabemos que el buen lobo en casi todas las versiones de la historia se sampa a la nietecita de un bocado. Si, así era la historia. Cuando los niños estaban gorditos y bien alimentados.

 

Si nos viéramos en la necesidad de actualizar esta historia y acomodarla a nuestra realidad tendríamos que hacer un desde cero. Primero, a caperucita no la enviaríamos lejos de la casa solo ni locos. Segundo, los pastelitos y el tarrito de mantequilla serían fabricados con todo el amor que puede dar una multinacional extranjera y tercero, asumiendo que el lobo no ha cambiado sus hábitos, sería necesario alargar la historia con unas 4 o 5 caperucitas de más. ¿por qué?, porque no comemos como se comía antes, porque los alimentos que llegan a nuestra mesa hoy en día están tan procesados que la cantidad de nutrientes se ha reducido considerablemente en el milagroso caso en el que quede algo.

 

Claro, nuestro cuerpo ha evolucionado, ahora somos alérgicos a la mayoría de los alimentos no procesados que podrían encontrarse en el mercado.La calidad de los alimentos de consumo humano es solo uno de los factores que afectan la calidad alimenticia, están los precios, el tiempo que tenemos para cocinar, los efectos de la publicidad que atacan las mentes de los niños con toneladas de azúcar disfrazada de cajitas llenas de felicidad y sumémosle a estos, la eterna batalla campal para que el niño coma.

En lo que llevo de papá he intentado las formulas clásicas, cucharear, regañar, retirar el plato, jugar, preparar con ellos los alimentos, engañar, premiar e incluso claudicar y solo con los métodos del juego y preparar los alimentos con su ayuda lo he conseguido.Un niño regañado no come, un niño amenazado no come, a un niño al que le retiran el plato de la mesa, le importa un comino (a los míos sobre todo) averiguar el motivo de dicha acción, en cambio, un niño que juega mientras come y que ayuda a preparar sus alimentos es un niño que no solo se alimentará bien, también encontrará en las hora de las comidas el momento ideal para disfrutar al lado de sus padres.poco a poco he aprendido a reducir esos factores que he mencionado anteriormente como el dream team de la mala nutrición. 

Por ejemplo, el precio, antes compraba en cadenas de supermercados, ahora gracias a la plaza de mercado, gasto menos y consigo mejores productos, eso sí, hágase amigo de alguno de los vendedores si Usted no sabe diferenciar entre un calabacín y un pepino, pero no se angustie con practica los reconocerá a simple vista. Para la cuestión del tiempo, primero leáse los artículos anteriores y segundo, al final de esta nutritiva disertación le dejaré un par de enlaces que le servirán de guía para encontrar recetas alegres, rápidas, fáciles de preparar en compañía de los pequeños y nutritivas y todo esto, hágalo jugando, le cuento los que me han funcionado, una vuelta por la vía láctea con parada a almorzar en Venus, la comida es deliciosa, se los aseguro. Los cuentos mientras comemos han sido un hit y adivinar la palabra secreta para poder comer otra cucharada de sopa de ahuyama nunca me ha dejado varado.

 

Así es, la nutrición de los pequeños es todo un reto, y es serio. Los problemas de alimentación en los niños son uno de los números más significativos en las estadísticas de salud de todo el mundo y es tan serio que solo jugando lo he podido solucionar.

 

Aquí les dejo unos enlaces que pueden ayudar. Hasta la próxima y ¡Buen provecho!

 

#papasinexpertos

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