Lo que callamos las madres

Nuestros hijos son nuestra única esperanza para el futuro, pero nosotros somos su única esperanza para su presente y para su futuro.
Zig Ziglar

A muchas no nos gusta hablar de nuestros problemas, pensamos que lo mejor es quedarnos calladas, comernos esos sentimientos, pensamientos y seguir adelante, ja! Cómo si hablar al respecto fuera signo de debilidad. Por qué nos da tanto miedo sentirnos vulnerables o que nos vean de vez en cuando fallar, desahogarnos, HUMANAS? Será que nosotras mismas nos hemos encargado de poner en un pedestal la palabra mamá (y no por que esto no conlleve a esto por todo y por nada) si no por que nosotras mismas también nos encargamos de darnos duro, de ser las jueces más fuertes,  mamá no significa ser de piedra, todo lo contrario somos mucho más sensibles, más humanas, con los sentidos más agudos, hay días en que amanecemos demasiado felices, amando hasta la más mínima ojera producto de todo el boleo de la noche anterior, cómo hay días en que amanecemos queriendo simplemente seguir durmiendo pero sabemos que no podemos, qué hay una, dos, tres, cuatro.. criaturitas que dependen de ti, entonces decides ser fuerte un día más, levantarte de la cama, comenzar el día con optimismo, preparar un desayuno increíble y diferente, cómo si esto ayudará un poco tu “mood”.

De repente ves que tu pequeño tesoro tampoco se levanto de buenas pulgas, es de esos días en que su apetito está desubicado y tú no lo logras. Es normal que nos sintamos angustiadas pues queremos que nuestros hijos nos reciban absolutamente todo lo que les ofrecemos, pero no, ellos deciden cuándo comer, cuando no, que comer y que no! 

Afortunadamente tienes el resto del día, decides poner de lado su plato, bajarlo del comedor (vuelto nada, ah por qué eso si, hizo fiesta con su desayuno) y continuar con tu día. En el transcurso del día miras a tu alrededor y sientes que algo falta, que algo pasa, que no eres tú, tampoco es el, no sabes si es el día, si estás a punto de llegar a tus días, no sabes si es el clima, ¡que carajos pasa! 

Finalmente llega la hora de otra tanda de comida y oh sorpresa también te la rechaza, en este punto sientes un desespero interno, una angustia por el bienestar de tu bebé, sientes que por esas dos comidas (aunque si recibe teté) se iba a desnutrir, miras métodos en internet, tutoriales en YouTube, y todas absolutamente todas lo hacen ver demasiado fácil! 

 

Bueno después de muchos intentos no lo logras, yo por mi parte tire la toalla. auxilio, que llegue algo así como un hada madrina, eche un hechizo y todo mágicamente funcione Perfecto, cómo en las películas, pero no, es la vida real, y así no funciona. Aquí me siento más vulnerable que nunca, me siento sola, con ganas de que alguien me ayude, me de una palmada en la espalda y me diga que todo va a estar bien, y lo más importante que mi bebé estará bien, que no pasa nada por qué no coma en un momento determinado, a fin de cuentas ellos más que nadie saben cuando quieren y cuando no, no se van a dejar morir de hambre y si no es ahorita seguro será en la siguiente comida.

Quizá lo que más nos preocupa es el miedo a fallar, el miedo a ser juzgadas por malas madres, el miedo de sentir que otras pudieron y tú no, o que otras lo hacen mejor que tú! Mamá créeme y esto me lo digo a mi también, tú eres la mejor mamá para tu hijo, no hay nadie mejor que tú para el, lo haces estupendo. Cuando te pasen estos episodios, respira, cuenta hasta diez. Mírate al espejo, sonríe, date tu misma una palma dita y repite soy capaz, soy humana, puedo fallar pero me levanto, soy la mejor mamá para mi hijo y la mejor terapia mira a sus ojos, llenos de ternura, amor, felicidad y por qué? Por qué te está viendo a ti, a ese ser Perfecto para el! :heart:

#papasinexpertos

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